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Monday, April 5, 2021

Medidas para afrontar los retos financieros de América Latina

En todos los países de la región, sin excepción, la situación fiscal se ha deteriorado y el nivel de endeudamiento de los gobiernos en general ha aumentado, lo que convertirá a América Latina y el Caribe en la región más endeudada del mundo en desarrollo. Entre las medidas para afrontar ese problema, la ONU propone una reestructuración de la deuda soberana y la creación de una agencia multilateral de calificación crediticia.

La pandemia del COVID-19 ha magnificado las brechas estructurales de los países de América Latina y El Caribe, ha ampliado sus necesidades financieras para afrontar la emergencia y ha generado un aumento de los niveles de endeudamiento, aseguró este jueves la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Todo ello, ha puesto en peligro la recuperación y la capacidad de esos países para una reconstrucción sostenible y con igualdad.

Original en news.un.org.

Durante una reunión virtual con los países de América Latina y el Caribe, la secretaria ejecutiva del organismo de las Naciones Unidas, Alicia Bárcena, presentó el Informe especial COVID-19 N⁰ 10, titulado Financiamiento para el desarrollo enla era de la pandemia de COVID-19 y después: Prioridades de América Latina y elCaribe en la agenda de políticas mundial en materia de financiamiento para el desarrollo.

El informe propone cinco medidas políticas para afrontar los retos que plantea la agenda de financiamiento para el desarrollo a corto, mediano y largo plazo, y pone énfasis en iniciativas que se podrían emprender para construir un futuro mejor.


“En todos los países de la región, sin excepción, la situación fiscal se ha deteriorado y el nivel de endeudamiento del gobierno general ha aumentado, y se espera que dicho endeudamiento se incremente del 68,9% al 79,3% del PIB entre 2019 y 2020 a nivel regional, lo que convierte a América Latina y el Caribe en la región más endeudada del mundo en desarrollo y la que tiene el mayor servicio de deuda externa en relación con las exportaciones de bienes y servicios (57%)”, afirmó Alicia Bárcena durante la presentación del documento. 

Bárcena añadió que la brecha de financiamiento del sector público se agrava por la necesidad de apoyar la balanza de pagos, sobre todo en las economías más pequeñas de la región, debido a las interrupciones de la cadena de suministro y a la disminución de las exportaciones, en particular de la exportación de servicios (turismo). De 2019 a 2020, el déficit en cuenta corriente pasó del 1,4% al 4,5% del PIB en el istmo centroamericano y del 4,8% al 17,2% del PIB en el Caribe. Además, en la región habrá una importante caída de la inversión extranjera directa que será de entre el 45% y el 55%, aproximadamente, en el mismo período.

El informe indica que las necesidades globales de financiamiento de los países en desarrollo ascienden a 2,5 billones, lo que supera la capacidad de préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI). ElFMI ha puesto a disposición de 21 países de América Latina y el Caribe la mayor parte de sus préstamos de emergencia relacionados con el COVID-19. 

En enero de 2021, dicha institución había destinado unos 66.500 millones de dólares a la región, lo que representaba un 63% del desembolso total (106.000 millones de dólares) para unas 85 economías en desarrollo.

Los más vulnerables no son beneficiados


Los datos disponibles de los países de América Latina y el Caribe señalan que el financiamiento que el Fondo otorgó en el marco de sus programas Instrumento de Financiamiento Rápido y el Servicio de Crédito Rápido solo cubrió el 32,3% y el 23,1% en promedio, respectivamente, de las necesidades de financiamiento internas y externas que los países tenían en 2020. Esto equivalía al 0,8% y al 2,1% del PIB, y al 6,5% y al 8,0% de las reservas internacionales, respectivamente.
 

Sin embargo, estos instrumentos financieros no benefician a todos los países por igual. Los que tienen sólidos fundamentos económicos, como Chile, Colombia y el Perú, pueden acceder al financiamiento sin límites de cuota. No obstante, esta no es una opción que esté disponible para la mayoría de los países, en particular para los pequeños estados insulares del Caribe. 

El informe afirma que, en el contexto actual de la pandemia, la agenda de financiamiento para el desarrollo plantea dos retos interrelacionados. A corto plazo, se debe favorecer la expansión del gasto público y prestar una atención especial a los grupos vulnerables, en particular a los segmentos de ingresos bajos y a las personas mayores. Además, las políticas de financiamiento para el desarrollo a corto plazo también son necesarias para compensar los efectos perjudiciales que las políticas de contención -basadas en el distanciamiento físico y el aislamiento voluntario- tienen sobre la actividad económica, el tejido y la estructura productiva, y el empleo.

Esto supone sostener el consumo de las personas y las familias, para lo que es necesario adoptar medidas excepcionales transitorias de mantenimiento del ingreso, como una renta básica temporal garantizada por el Estado.

A mediano y largo plazo, a medida que la prioridad de las políticas pase a ser construir un futuro mejor en lugar de hacer frente a la urgencia, el programa de financiamiento para el desarrollo debe promover una orientación de política anticíclica que tenga por objeto aumentar el empleo y mantener un crecimiento adecuado.

En este contexto, la ampliación de los gastos públicos de capital y los desembolsos destinados a la transformación productiva y la ecologización de la economía son fundamentales para impulsar la labor de recuperación.

El informe Prioridades de América Latina y el Caribe en la agenda de políticas mundial enmateria de financiamiento para el desarrollo propone cinco medidas de política para afrontar ambos retos.

Medidas para los retos financieros

• Una primera medida de política consiste en la ampliación y redistribución de la liquidez desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo a través de una emisión masiva de Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional. Una emisión y asignación hipotética de 500.000 millones, representaría 56.000 millones de dólares de reservas internacionales adicionales para las economías de América Latina y el Caribe. La redistribución de la liquidez también puede llevarse a cabo a través de fondos multilaterales, como el Fondo para Aliviar la Economía COVID-19 (FACE) propuesto por el Gobierno de Costa Rica. Este se financiaría con recursos de las economías desarrolladas canalizados a través de los bancos multilaterales de desarrollo y constaría de 516.000 millones de dólares (un 3% del PIB de los países de ingreso bajo y medio o el 0,7% del PIB de los países desarrollados)

• Una segunda medida de política se centra en el fortalecimiento de la cooperación regional aumentando la capacidad de préstamo y respuesta de las instituciones financieras regionales, subregionales y nacionales, y estrechando sus vínculos con los bancos multilaterales de desarrollo. También es necesario fomentar la cooperación y coordinación entre los bancos de desarrollo regionales, subregionales y nacionales. Los bancos nacionales de desarrollo han sido actores clave en la provisión de financiamiento, comprometiendo el equivalente a 93.000 millones de dólares de apoyo financiero contra el COVID-19.

• Una tercera medida de política consiste en el acceso a un mayor financiamiento que debe complementarse con impulso una reforma institucional de la arquitectura de la deuda multilateral, que incluya la creación de un mecanismo internacional de reestructuración de la deuda soberana y de una agencia multilateral de calificación crediticia. La Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) del Grupo de los Veinte (G20) también debe ampliar su alcance, para incluir a todas las partes interesadas (es decir, el sector privado y las instituciones multilaterales) y a los países vulnerables de renta media, y debe extenderse más allá de 2021.

• Una cuarta medida de política consiste en proporcionar a los países un conjunto de instrumentos innovadores destinados a aumentar la capacidad de reembolso de la deuda y evitar el endeudamiento excesivo. Los instrumentos innovadores vinculan la capacidad de reembolso de los países a su exposición y vulnerabilidad a las catástrofes naturales (como en el caso de las cláusulas sobre huracanes) o a los altibajos del ciclo económico (como los bonos de contingencia vinculados a los ingresos o al Estado).

• Como quinta medida de política, se propone integrar las medidas de liquidez y de reducción de la deuda a una estrategia de financiamiento para el desarrollo encaminada a construir un futuro mejor. La crisis actual debe aprovecharse no solo como una oportunidad para repensar la agenda de financiamiento para el desarrollo de los países de renta media, sino también como una ocasión para alcanzar un amplio consenso social y político que permita implementar reformas ambiciosas con el fin de emprender un proceso de reconstrucción sostenible e igualitario. 

Inversión en el sector verde

Asimismo, los esfuerzos de recuperación deben centrarse en fomentar la resiliencia. El Fondo de Resiliencia del Caribe se dedicará a atraer financiamiento a gran escala y de bajo costo para destinarlo a invertir en sectores verdes, a reducir la deuda mediante el canje de esta por adaptación al clima, y a apoyar la inversión en proyectos que fomenten la resiliencia. Además de atraer financiamiento en condiciones favorables y otras fuentes de financiamiento, el Fondo de Resiliencia del Caribe se financiaría mediante una reducción de la deuda que representa el 12,2% del total de la deuda pública de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) del Caribe, que asciende a solo 7.000 millones de dólares.

El documento subraya que la orientación de las políticas de los países de América Latina y el Caribe también es fundamental a los efectos de construir un futuro mejor.

“El margen para aplicar políticas se puede aumentar si se eliminan la elusión y la evasión fiscales, y se hace caer el peso de la tributación en los impuestos directos y los que gravan la propiedad y el patrimonio. También se debe reorientar el gasto público hacia la creación de empleo y las actividades que son transformadoras y ambientalmente sostenibles. Para ello, en dicho gasto se deben priorizar la inversión pública, el ingreso básico, la protección social universal, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes), la inclusión digital y el desarrollo de tecnologías verdes”, concluye.

Saturday, March 6, 2021

De mercados de masas a mercados de nichos: la teoría de la larga cola

En la contemporaneidad, el éxito de los productos de las industrias culturales, muy particularmente la de contenidos, ha estado determinado por la demanda en masa de los productos. En otras palabras, mientras mayor es la audiencia o el consumo de un contenido, mayor se considera su éxito.

Autor: Gabriel E. Levy B. (*)

Si bien el consumo en masa de un producto o servicio sigue siendo determinante dentro de la economía de mercado, en el tiempo de Internet, ante la escasez de las audiencias y la sobreoferta de medios y contenidos, aparecen nuevas formas de analizar el mercado. Este es el caso de Long Tail Theory o teoría de la Larga Cola, una construcción que está dejando de ser simplemente un supuesto teórico para consolidarse como una alternativa de alto valor para las industrias culturales.

¿Qué propone y por qué es disruptiva la teoría de la Larga Cola?

La teoría de la Larga Cola fue formulada en 2004 por Chris Anderson, periodista, escritor, físico y editor de la revista Wired, y posteriormente publicada en 2007 en su libro La economía Long Tail: De Los Mercados De Masas Al Triunfo De Lo Minoritario.

La cultura y economía digital está dejando de estar concentrada en un número pequeño de ‘éxitos’ (productos y mercados de amplia aceptación) en la cima de la curva de demanda, a dedicarse a una enorme cantidad de nichos especializados en la cola”.
(...)
Al disminuirse los costos de producción y distribución, especialmente online, ahora hay menos necesidad de abarrotar productos y consumidores en contenedores de talla única. En una era sin las limitaciones del espacio físico de las estanterías y otros cuellos de botella de la distribución, los productos y servicios con un público muy definido pueden ser tan económicamente atractivos como los de consumo popular”.
Chris Anderson

Aunque la teoría de Anderson tiene más de una década de creada, es en estos momentos que aparece más madura y aplicable gracias a las dinámicas del web, donde comienza a vislumbrarse su pertinencia y sus aplicaciones exitosas.

En la medida en que Internet está precedido por una explosión de información y contenidos sin antecedentes, existe una sobre oferta y una subsecuente escasez de audiencias, contrario a lo que ocurría décadas atrás, cuando existía un limitado número de medios y fuentes de información y una amplia oferta de audiencias. En otras palabras, pasamos de muchas personas consumiendo pocas fuentes a muchas fuentes consumidas por pocas personas, como en el caso de los contenidos de nicho y los canales de YouTube con pocos, pero fieles seguidores.

En un contexto en el cual la industria del entretenimiento está migrando del mundo físico al mundo digital surgió una cultura de la diversidad donde aparecen nuevos modelos de negocios que se enfocan en vender poco a muchos”. Chris Anderson, 2007

Es decir, un mercado de Larga Cola no es otra cosa que un mercado capaz de satisfacer múltiples gustos y necesidades, sin importar la cantidad de personas interesadas individualmente en cada producto o servicio, pasando de un mercado masivo a un mercado de nichos.

Lo más interesante con la teoría de la Larga Cola es que no solo es un fenómeno social en ascenso, representado en miles de blogs y plataformas de distribución de contenidos, páginas web, cuentas de redes sociales y canales de YouTube, sino que se está convirtiendo en un nuevo paradigma económico, viable financieramente.

Un buen ejemplo es Spotify. Mientras hace algunas décadas en una tienda discográfica un usuario accedía a un limitado numero de discos, casi todos ellos éxitos de mercado. Hoy en día, el mismo usuario puede consumir esos “hits”, pero también tiene la posibilidad de acceder a muchísimas producciones musicales que no son masivas, generando así una experiencia individualizada y personalizada muy satisfactoria. El mismo fenómeno se repite con el consumo audiovisual en Netflix, Prime Video, Hulu, o en los libros que distribuyen Amazon o Barnes & Noble.

El rol de los contenidos temáticos

Hace más de tres décadas, y mucho antes que Anderson publicara su teoría, el productor John Hendricks visionó generar televisión para nichos de mercado, alejándose del paradigma tradicional de la televisión de masas. Fue así que creo a Discovery Channel, un proyecto al que pocos le creyeron en su momento, pero que logró convertirse en un exitoso canal temático de documentales y sentó las bases de la televisión por suscripción. Hoy conforma un conglomerado con más de ochenta canales temáticos especializados, enfocados en un mercado de nichos, probando la teoría de Anderson para servicios no conectados a Internet.

En la medida en que existan mas ofertas de contenidos temáticos, más exigentes se vuelven las audiencias y mayor nivel de personalización demandan, pues no quieren conformarse con productos de talla única, sino diseños a su medida. Esto obliga a que cada vez más los contenidos deban ser personalizados y enfocados en nichos de mercado, lo que produce un efecto dominó que obliga a privilegiar la cola incluso por encima del cuerpo o la cabeza de los gráficos y las estadísticas.

Un estudio realizado por Erik Brynjolfsson, de la Oficina Nacional de Investigación Económica ⎯NBER⎯ del Instituto de Tecnología de Massachusetts ⎯MIT⎯, denominado: De nichos a riquezas: anatomía de la larga cola, concluye que la fidelización que produce en el consumidor el acceder a una amplia oferta de productos, mucho mas cercanos a sus gustos y distribuidos en la Larga Cola de la matriz de ventas, puede generar más riqueza para el ofertante en el largo plazo, que vender masivamente un mismo producto de la cabeza a un público desconocido.

Seguramente los medios masivos de comunicación no desaparecerán en la próxima década, pero no deben perder de vista que en la contemporaneidad ningún medio tiene las audiencias que tuvo hace tres décadas y seguramente en 10 años tendrán menos audiencia de la que tienen ahora, por lo que claramente los medios que no se enfoquen en nichos de mercado, cada vez les resultará más difícil garantizar su supervivencia.

En conclusión, estamos presenciando el momento histórico en que lo hegemónico ya no reside en las masas sino en los nichos, en donde es más importante la diversificación de la oferta que la concentración de la demanda. Aunque claramente presenciamos una escasez de audiencias, ya lo más importante no es tener una gran cantidad de espectadores, sino lograr calidad en la oferta de los contenidos, para audiencias mucho más exigentes y cualificadas, lo que se traduce en un mayor valor social y económico para todas las partes involucradas.


(*) Gabriel E. Levy B. es asesor Consultor Experto en contenidos y telecomunicaciones Docente Universitario: UdeA - U Externado.

Tuesday, February 16, 2021

Sector telecomunicaciones: buen momento para dinamizarlo

 El 05 de febrero de 2021 talcualdigital.com publicó una entrevista a Carlos Lander, director ejecutivo de SimpleTV, por medio de la cual informaba la clara intención de atender al público con innovaciones propias para el mercado venezolano, así como algunas otras tendencias mundiales en el competido mercado de los servicios TIC y de televisión por siuscripción (por ejemplo -en este último caso- el uso de bots e inteligencia artificial en la atención al público para racionalizar costos y viabilidad las operaciones en un mercado con bajo poder de compra).

 Autor:  Enrique González (*)

Una de las revelaciones interesantes es que SimpleTV contaría con una licencia, otorgada por CONATEL, para explotar servicios de internet, asomando eventuales planes futuros de la compañía.

En el mercado de los servicios TIC en convergencia, la provisión de internet constituye la capa de servicio sobre la cual se ha estado desarrollando todo un ecosistema digital de enorme valor agregado para los usuarios.

A lo largo de los países latinoamericanos, en promedio, los dos servicios que todavía pueden mostrar tasas de crecimiento anual equivalente positivas en términos reales, a lo largo del último lustro, son los de Internet Fijo y los servicios de televisión por suscripción (aun cuando la telefonía móvil para los operadores de Telco que ofrecen cuadrupleplay constituye por porcentaje sobre los ingresos totales su principal fuente, la competencia en dicho mercado ha determinado una tasa de crecimiento anual equivalente de sus ingresos incluso negativa en términos reales en varios de los casos). Lo anterior puede venir parcialmente explicado, cuando menos en el primer caso, producto de la todavía parcial sustituibilidad de una oferta de tarifa plana de Internet Fijo por una equivalente vía telefonía móvil y más precisamente vía el Internet Móvil, así como dependiendo del caso país, por cierta segmentación local, a pesar de las enormes inversiones en redes de nueva generación y en tecnología de 4G que se han producido para aumentar la calidad objetiva del servicio móvil -velocidad de subida y bajada, menor tasa de latencia, ancho de banda, etc-.

En este sentido, la posibilidad que tenga SimpleTV de incursionar en la provisión del servicio de internet, ante la enorme tendencia por parte de los usuarios de demandar y consumir datos -independientemente que estos sean datos, contenido, video streaming, etc.- le permitirá competir con las compañías de telecomunicaciones que hoy, día producto de la convergencia tecnológica, ofrecen asimismo servicios de televisión por suscripción -sea vía cable IPTV o vía DTH o satelital-. De hecho podría esperarse una fuerte competencia en los propios servicios de televisión por suscripción por la posibilidad de que el IPTV transforme el modelo lineal de presentación de la grilla, por uno más moderno tipo televisión “a la carta” donde el consumidor decide que contenido consumir en qué momento vía plataformas o sobre IP.

Todas estas innovaciones requieren inversiones que demandan financiamiento y capital de trabajo. En este sentido, la aseveración que realiza el director ejecutivo de SimpleTV referida a que eventuales subsidios cruzados no pueden concebirse como indeterminados en el tiempo resulta clave. Objetivamente hablando, los subsidios cruzados constituyen una destrucción de valor para los inversionistas y en consecuencias implican una amenaza a los incentivos para introducir innovaciones y para mantener las inversiones que por lo general los propios usuarios estarían dispuestos a costear vía precios o tarifas.

Salvo que la imposición de un servicio subsidiado o un “plan popular” implique un servicio lo suficientemente “downgraded” como para no canibalizar a los segmentos de demanda dispuestos a pagar por las versiones de planes con más canales o con canales diferenciados de alta valoración; los subsidios cruzados pueden condenar la sostenibilidad del servicio en el tiempo y la calidad de los mismos, especialmente si ni siquiera pueden cubrir vía precios o tarifas los costos incrementales de prestar el servicio a dicho segmento o lo que es lo mismo que dichos usuarios sean Co-responsables de los costos del servicio que se les está proveyendo. Lo anterior es algo que un regulador debe comprender, más allá que en el país el régimen tarifario esté sometido, según la norma, a concurrencia entre los operadores.

SimpleTV, según informa su director ejecutivo, se encuentra parcialmente integrado aguas arriba por medio del desarrollo y la producción de contenido propio local deportivo, lo que implica mérito en materia de aporte a la generación de empleo y al dinamismo de la industria audiovisual y de producción de contenido en Venezuela. En la medida que dicho contenido sea diferenciador y en consecuencia apreciado por los suscriptores, debe existir la libertad tarifaria que permita recuperar capital de trabajo así como recursos para invertir en dicho contenido que pudiera constituir contenido o señales diferenciadoras que agregan valor a la grilla ofrecida por SimpleTV.

En este mismo orden de ideas, los costos de oportunidad que le implican a un proveedor de servicios de televisión satelital incluir contenido adicional a su grilla -por ejemplo en el caso de incluir señales nacionales producto de la negociación voluntaria entre las partes-, garantiza la eficiencia del uso de la tecnología a través de la aceptación que los suscriptores poseen por dichas señales. Así las cosas, ante la ausencia de una regla de must carry, con libertad tarifaria hacia el consumidor final, así como libertad de negociación entre propietarios de señales o contenido con el prestador de servicios de televisión paga; termina siendo el usuario o suscriptor quien determina la grilla que maximiza el servicio prestado en el país. Este detalle no resulta menor para que un regulador obre en favor del bienestar social en el sector de los servicios de televisión por suscripción.

Toda empresa que opera en sectores intensivos en tecnologías o en sectores de servicios de redes posee incentivos para atender la mayor cantidad de clientes posible que oporten marginalmente a los ingresos para cubrir costos conjuntos y comunes. Esta naturaleza de las empresas prestadoras de servicios de telecomunicaciones y servicios audiovisuales debe ser valorada por todo regulador y diseñador de políticas públicas (especialmente si dichas empresas se encuentran sometidas a la competencia, no solo doméstica por parte de otros licenciatarios sino por parte de proveedores de servicios OTT que hoy día exportan sus servicios sin que gobernanza alguna los afecte).

En otro orden de ideas, la decisión de Telefónica de salir de la región Latinoamérica -salvo Brasil- y la correcta decisión de pasar a manos privadas empresas en manos públicas -por ejemplo del sector telecomunicaciones- requiere señales de un cambio de concepción del sector en Venezuela para que inversionistas -como en el caso de SimpleTV- tomen la decisión de invertir y aportar al mercado venezolano. Las primeras y principales señales debe darlas el ejecutivo nacional, analizando la evolución regulatoria y de políticas públicas que países tremendamente comprometidos con su población y con el consumidor, como la Unión Europea, han dado a lo largo de los últimos años en materia regulatoria. Pareciera que la mesa está servida para que el ejecutivo nacional, envíe una contundente señal, ya no sólo al sector TIC y a sus potenciales inversionistas, sino a los venezolanos y al mundo, que efectivamente existe la intención de dinamizar la economía nacional.

(*) Economista UCV.

Monday, December 21, 2020

Infraestructura digital: herramienta social y económica

La aparición y propagación de COVID-19 han hecho que los retrasos en conectividad y digitalización en América Latina y el Caribe (ALC) sean aún más visibles. El cierre de actividades, impuesto como medida para reducir la transmisión del virus, incrementó la demanda de herramientas digitales que permitiesen continuar realizando actividades económicas, educativas y sociales de forma remota.

Es por esto que una de las prioridades para ALC debería ser llevar la conexión a quienes aún no la tienen, pues la conectividad es una condición necesaria, aunque no suficiente, para obtener los beneficios generados por las tecnologías digitales.

Antonio García Zaballos (*) / blogs.iadb.org

Infraestructura digital ¿cómo es la conectividad en las zonas rurales?

A pesar de que las redes de banda ancha dan cobertura a una parte importante de la población, es importante considerar las diferencias que existen dentro de los países. La conectividad en las zonas rurales es sustancialmente menor a la conectividad en localidades urbanas. De hecho, para las localidades rurales con bajos niveles de marginación las redes de banda ancha cubrían apenas el 70%, mientras que sus contrapartes urbanas contaban con cobertura al 100%. Entre las localidades con altos niveles de marginación, las redes de banda ancha dan cobertura a menos del 10% de las localidades rurales, contra el 90% en localidades urbanas. Esto puede verse reflejado en la siguiente Figura 1.


Calidad del acceso también es clave

Para realizar actividades productivas a distancia de forma eficiente, la velocidad del servicio debe ser la adecuada; es decir que la calidad de la conexión también es importante. En un contexto de COVID-19, la dimensión de calidad se vuelve de central importancia cuando varias personas en un hogar, por ejemplo, requieren conectarse simultáneamente. Las bajas velocidades de conexión aumentan las condiciones de exclusión, pues conllevan una desventaja para las personas más marginadas dentro de un hogar – personas de origen indígena, niñas, o mujeres, por ejemplo, dentro del contexto de la distribución intrafamiliar de los alimentos y recursos en situaciones de crisis económica – en el uso de soluciones digitales para el trabajo a distancia y la educación en línea.

Más aún, podemos decir que la falta de habilidades para el uso de internet y de las tecnologías de información y comunicación (TIC) en general podrían haber agravado los efectos del coronavirus en la región al dificultar la transición digital de diversas actividades.

En la situación actual, las telecomunicaciones pueden ayudar a mantener la actividad económica durante la pandemia, a continuación, hacemos un análisis de cómo la infraestructura digital puede contribuir a lo largo de las distintas fases:

Primera etapa: La Crisis

Las telecomunicaciones hacen posible el trabajo a distancia para aquellos negocios donde esta es una opción viable, permitiendo a las empresas continuar su operación. En su mayoría, esto es posible gracias a redes de internet de banda ancha fijo de amplia cobertura, pero en ciertos casos las redes móviles pueden actuar como sustitutos, aunque con ciertas limitantes en cuanto a su capacidad.

Pero adicionalmente a los beneficios derivados del teletrabajo, las telecomunicaciones también hacen posible hacer compras por internet, ayudando a que la población permanezca en sus casas y también permitiendo a las tiendas conservar algo de su actividad, la cual tendría que suspenderse de otra manera. Dado que el comercio digital en la región parece variar entre el 1-2% (comparado con el Reino Unido, donde ahora alcanza el 20%). Hemos calculado que el comercio digital podría incrementarse por un factor de tres durante el periodo de confinamiento.

Finalmente, es innegable el efecto que el acceso a internet genera en la prestación de servicios públicos. Por ejemplo, en el caso del sector educativo, permiten tomar clases a distancia, por lo que la educación no debe sufrir en demasía, permitiendo por ejemplo a los alumnos acceder a sus maestros, o a cursos masivos en línea (massive on-line courses, MOOC). De igual modo, las telecomunicaciones pueden ayudar con el cuidado de la salud, al permitir realizar consultas de video/audio con los médicos, y reducir así la necesidad de hacer a personas vulnerables trasladarse, y permitir el monitoreo remoto de condiciones potencialmente peligrosas, como la diabetes.

La siguiente tabla 2 estima un impacto agregado de la infraestructura digital sobre las distintas actividades durante la pandemia para los distintos países incluidos en la muestra de más de US$1.600 millones.


Segunda Etapa: Recuperación

Durante la recuperación es posible que varias de las actividades descritas en la sección de crisis continuarán siendo aplicadas – por ejemplo, es posible que se exhorte a las personas a que continúen trabajando a distancia y las restricciones sobre la educación podrían seguir siendo aplicadas. Además, las telecomunicaciones podrían desempeñar un papel clave en el monitoreo y seguimiento para prevenir un rebrote, o en permitir que ciertas medidas sean retiradas con mayor rapidez conforme los datos sobre el impacto de estos cambios queden rápidamente disponibles, permitiendo que dichos cambios sean revertidos pronto en caso de ser necesario.

Tercera Etapa: Nueva Normalidad

La nueva normalidad seguramente involucrará una reconstrucción de la economía, mientras se procura reducir el riesgo de sufrir una nueva pandemia (o un resurgimiento de la pandemia actual). La gran lección de la crisis actual es que las telecomunicaciones desempeñan un papel vital para un país tanto del punto de vista económico como social, mucho más allá de lo que se había pensado anteriormente.

A grandes rasgos, esto implica que los gobiernos, reguladores y otros actores similares deberían ver aún mayores incentivos para promover la implementación rápida de redes de banda ancha fija y móvil. Cómo podrían hacer esto es el tema que trata la siguiente sección de este informe.

Al objeto de minimizar el impacto del COVID-19 sobre la economía y los servicios públicos podríamos identificar una serie de acciones que podrían tomar los gobiernos. Entre ellas podemos identificar:

• la eliminación de barreras al despliegue de infraestructura y el desarrollo de mecanismos regulatorios tales como • la compartición de infraestructura y los derechos de paso,

• la asignación del espectro disponible,

• la asignación de subsidios para zonas el despliegue de infraestructuras en áreas de escaso interés comercial por parte del sector privado, 

y finalmente, 

• facilitar el acceso a dispositivos para hogares de bajos ingresos.

Es momento para actuar rápido pues lo que los países de la región hagan hoy en infraestructura digital no sólo tendrá un impacto sobre el PIB actual sino también sobre la posibilidad de desarrollo económico y social en el período post pandemia.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente por el autor en El País de España.

Descarga la publicación de IADB "El impacto de la infraestructura digital en las consecuencias de la COVID-19 y en la mitigación de efectos futuros". Esta publicación identifica las medidas que los responsables de la formulación de políticas pueden tomar, dependiendo de cuáles sean los mayores obstáculos para las actividades remotas en sus países.

Friday, December 4, 2020

Cierre del 2020: Desafíos Económicos, Políticas Públicas y afianzamiento del eCommerce

El cierre del año 2020 y la experiencia acumulada a través de éste puede que nos deje un par de constataciones y confirmaciones de tendencias e hipótesis que hasta ahora se encontraban en ciernes. Por un lado, la referida a la consolidación de la economía digital a escala global, y que en la actualidad la digitalización forma parte de nuestra realidad en el futuro inmediato, y por el otro, el planteamiento de alguna hipótesis sobre la posibilidad de algún cambio en el marco institucional y económico venezolano o no, y el racional de ir sorteando estratégicamente dichos escenarios.

 Autor: Enrique González (*)

1.- La Pandemia: Adaptación y Estrategia ante la Economía Digital:

La pandemia y las distintas políticas públicas -entre otras, “cuarentenas”, aislamiento y distanciamiento social- aplicadas por diversos gobiernos a nivel mundial han constituido una especie de “experimento natural” que permitió a los ciudadanos en sus roles de consumidores por un lado, y de empresarios y empleados por el otro, cambiar sus percepciones respecto al comercio electrónico y al tele-trabajo respectivamente.

Debido a que las compras electrónicas y el comercio on-line poseen algunas características de “bien de experiencia”, los cuales requieren que el consumidor compruebe sus cualidades, beneficios y constaten si efectivamente alguno de los riesgos y temores referidos a este tipo de servicio efectivamente se justifican; su proliferación a lo largo del tiempo ha enfrentado ciertas resistencias. En específico, los temores de los consumidores respecto a la seguridad en las transacciones y la protección de sus datos, así como la garantía que la transacción se concrete y efectivamente el producto localizado por medio de portales Web cumpla con las expectativas, ha podido constituir la primera barrera para desarrollar una confianza en favor de esta modalidad de comercio.

Sin embargo, la pandemia nos ha obligado a muchos a tener que realizar transacciones electrónicas, bien por las precauciones que hemos tomado de no salir de casa, o porque simplemente en algún momento durante la “cuarentena” los comercios físicos han estado cerrados y la única alternativa ha sido las compras vía el comercio electrónico y el Delivery.

Países que muestran desempeños tímidos, confirman crecimientos de por lo menos 40% en las compras electrónicas o a través de plataformas transaccionales. Por ejemplo, se estima que en Argentina durante el primer semestre de 2020 el crecimiento del eCommerce se ubicó en 106%. Por otra parte, se estima que en Latinoamérica uno de cada cinco clientes en eCommerce es nuevo debido a la pandemia. Hay quienes estiman que la pandemia explica un crecimiento promedio de 300% en el eCommerce en Latinoamérica.

Aún cuando probablemente a futuro el comercio electrónico continúe afianzándose en el uso y costumbre de los consumidores, apalancado en la experiencia desarrollada durante la pandemia, haciendo de la digitalización de las empresas un canal de interés a explorar y operar, asimismo presenta retos y amenazas. En la medida que el comercio electrónico, la oferta virtual de productos y la publicidad a través de nuevos y numerosos medios y plataformas reducen los costos de búsqueda de los potenciales consumidores, asimismo puede presionar por un mayor nivel de rivalidad vía precio. Ante esta circunstancia las empresas tienen que valorar cuál podría ser el efecto neto entre: por un lado, una ampliación de los canales de promoción y venta de sus productos -por ejemplo por medio de plataformas transaccionales de terceros-, que aún cuando bien posicionadas, suelen exigir pagos o porcentajes sobre las ventas, a la par que facilitan la comparación de precios con la competencia aumentando la rivalidad en dicho atributo, pudiendo generar un eventual efecto “canibalización” sobre canales tradicionales, y por el otro lado, el eventual efecto volumen de aumento en las ventas.

Otro tema que la pandemia ha puesto en evidencia, y que anteriormente no se tenía del todo claro, además del prejuicio referido al riesgo de pérdida de productividad, lo constituía el trabajo a distancia o tele-trabajo. A lo largo de variados sectores y actividades económicas, así como profesiones y oficios, la cuarentena ha forzado a empleadores y trabajadores a ensayar y probar modalidades de tele-trabajo; demostrando que constituye, para ciertas labores que tradicionalmente se desempeñaban presencialmente, una alternativa eficiente y productiva. El ahorro de ciertos costos de transporte, de logística del trabajador para ir y regresar del trabajo, de espacios e inmuebles para el empleador, obviamente deben ser sopesados con los costos que puedan implicar nuevas formas de monitoreo del trabajador, así como la “brecha digital”. Este ultimo término -brecha digital- posee varias acepciones y dimensiones, sin embargo queremos destacar, con especial énfasis para el caso de países como Venezuela, el alcance de la infraestructura instalada para la prestación del servicio de Internet -alcance geográfico, ancho de banda y velocidad-, la accesibilidad por parte de los habitantes de algunos países de la región a este tipo de servicios -no sólo en lo referido al teme de precios por el servicio de Internet sino a la disponibilidad de dispositivos o hardware para su uso-, así como las destrezas, conocimientos y predisposición a favor del uso de nuevos softwares y herramientas tecnológicas.

No sólo la digitalización de las empresas, dada la transversalidad del recurso tecnológico y sus potenciales beneficios en materia de expansión de mercados, sino en los casos que corresponda, el manejo de nuevos ingentes de datos, permitirían a las empresas conocer mejor los gustos, preferencias e incluso las disponibilidades de pago por parte de sus consumidores a un nivel nunca visto con anterioridad. Esta nueva realidad posibilitará atender más eficientemente los mercados, permitiendo expandir los mismos y capturar mayores porcentajes de valor en estos. Definitivamente el marketing ha evolucionado de un “arte” a ser una ciencia de datos, por medio de la cual se facilita el éxito en los mercados y la rentabilidad de las empresas.

2.- ¿Fenece el Rentismo?: ¿Cambio del Paradigma Económico?

El rentismo petrolero fenece; lo que implica retos, riesgos y oportunidades. Un país que ha contado en la renta petrolera como su principal fuente dinamizadora y soporte del poder de compra interno y externo -así como fuente de credibilidad y respaldo de su moneda-; puede verse forzado ha tener que cambiar su paradigma económico y pasar así de uno de extracción y apropiación de la renta petrolera a uno basado en la creación de valor en adelante.

En este sentido, el colapso de la industria petrolera venezolana supone un shock negativo “súbito” contra la profundidad del mercado venezolano en general. La contra cara de esta moneda, lo constituye la necesidad de cambiar el paradigma de bienestar, crecimiento y riqueza que hasta la fecha se encontraba fundamentalmente sustentado en la economía petrolera.

Para ello el talento, la innovación, la diferenciación, la productividad y la competitividad de nuestro esfuerzo, operaciones y productos resultan claves. En este sentido, el factor y recurso productivo relevante lo constituirá el talento humano. Crear valor, soluciones, estrategias y productos más que insumos físicos exige emprendedurismo y conocimientos. Las estrategias de retención, captación e incentivos al talento humano han tomado especial relevancia en las empresas venezolanas en la actualidad, y continuarán siendo una política fundamental a futuro, especialmente frente a un nuevo paradigma económico y productivo.

Sin embargo, vale acotar que la petrolera no es la única vía del rentismo, por lo que como sociedad seguimos expuestos al riesgo de búsqueda de rentas por medio de la captura de instituciones públicas débiles. Esta visión si bien racional desde la perspectiva de intereses particulares y en el corto plazo; ha mostrado basarse en una visión poco sostenible, que atenta al mediano y largo plazo en contra de la productividad y el bienestar del país, debido a que concibe, erróneamente, a la economía como un juego suma cero donde unos ganan a costa de otros.

La economía y la innovación en términos dinámicos constituyen un juego suma positiva donde todos los participantes y stakeholders pueden ganar. Ejemplo de ello lo constituye el universo de intercambios y contratos voluntarios, así como la innovación e introducción de nuevos productos y servicios a los mercados que terminan beneficiando a todos los ciudadanos en su rol de consumidores, empleados, empresarios, etc.

3.- Resiliencia versus Procrastinación:

Resiliencia: “La resiliencia o entereza es la capacidad para adaptarse levemente con resultados positivos frente a situaciones adversas”. Fuente: Wikipedia.

Procrastinación: “La procrastinación (del latín procrastinarepro, adelante, y crastinus, mañana), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo o pereza a afrontarlas”. Fuente: Wikipedia.

Con la intención de dar un sentido práctico y consecuencialista a los términos utilizados en el presente subtítulo así como al esfuerzo que realizan empresarios, gremios e instituciones de la sociedad civil día a día ante la situación tan adversa que atraviesa el país, nos permitiremos plantear un tema cuya formalización supera el presente artículo, pero que permitirá darle racionalidad a las acciones que hacemos todos los días por defender y promover el desarrollo de nuestros sectores económicos y nuestras empresas. 

Lo primero que habría que definir es que consecuencialismo implicaría valorar los esfuerzos y las alternativas basándonos en sus resultados. Desde una perspectiva estrictamente económica, todo esfuerzo que implique aportes y réditos que superen a los costos implícitos y explícitos, se encontrará justificado. Más allá, un “análisis marginalista” nos sugeriría que cada esfuerzo adicional o marginal en la defensa de nuestros sectores y empresas tendrá sentido en la medida que el aporte marginal supere al costo marginal de dicho “proyecto”, justo hasta el punto en el cual el beneficio derivado del último esfuerzo y/o recurso marginal invertido se iguale a su costo marginal (se maximizaría la utilidad y/o riqueza producto del esfuerzo desplegado).

Dicho esto definamos el entorno al cual se enfrentan en Venezuela. El marco institucional doméstico no sólo es incierto en algunos casos, sino claramente hostil en otros casos en contra de la propiedad y la actividad privada. ¿Pero es así siempre, en todos los ámbitos, y para siempre? Para responder esta pregunta permítanme presentar algunas hipótesis respecto a los objetivos del régimen actual. Reduzcamos al ámbito de nuestro análisis a lo “económico” y al “poder”. En este sentido, ¿Constituye el poder y la economía objetivos por sí mismos o  por el contrario instrumentos para la actual gestión de gobierno? Una respuesta plausible puede ser que para nadie tanto el poder como lo “económico” pueden constituir un fin en sí mismo, sino instrumentos útiles, eventualmente eficientes y/o indirectos para alcanzar otros objetivos o valores para ciertos seres humanos (tampoco negamos que el poder y lo “económico” puedan constituir un objetivo en sí mismos para ciertas personas, siendo que gustos y preferencias pueden ser muy amplias y diversas).

La evidencia podría ayudarnos a contrastar, en un principio y más allá de si constituyen un objetivo o un instrumento, cuál de estos -el poder y lo “económico”- parece gozar de prioridad o primacía para la actual gestión de gobierno.

La evidencia podría parecer asomar que existe prioridad del “poder” sobre lo “económico”, con explicaciones alternativas -más allá que las consecuencias pudieran resultar idénticas-. Una primera explicación podría basarse en la creencia que el poder constituye un objetivo por sí mismo, aún cuando su argumento resultaría un tanto tautológico o circular. Una segunda explicación podría consistir en que el poder es un instrumento más que un objetivo, que permite apuntar a alcanzar diversos objetivos, entre otros, económicos o que permitirían impunidad a lo largo del tiempo.

Respecto a lo “económico”, habría que distinguir entre la economía nacional y el interés económico particular de quienes gobiernan. En el primer caso, el desempeño económico del país no parece acompañar una hipótesis de que la economía del país -su salud, solidez y crecimiento- podría constituir un objetivo per se para la actual gestión de gobierno -tenemos ocho años de contracción económica ininterrumpida-. Esta realidad contrasta con aquellos analistas económicos que aseguran que un país sin riqueza no le funcionaría al gobierno. Sin embargo, dichos analistas no valoran una posibilidad argumentativa que imprime racionalidad a dicha situación económica (nuestro segundo caso, que parte de la hipótesis que la economía si podría constituir, por un lado un objetivo y por el otro lado un instrumento, como pasaremos a explicar a continuación). 

Por un lado (caso de lo “económico” como “objetivo”), una gestión de gobierno interesada en su economía y sacar provecho económico del poder no tiene por qué significar que tengan por objetivo a la economía nacional, sino que con el simple hecho que ellos saquen ventajas económicas, el promedio de la economía puede ir mal -especialmente producto de conductas expoliadoras-. Por el otro lado (caso de lo “económico” como instrumento), aun cuando pueda parecer rebuscada la argumentación para algunos, el empobrecimiento de la población desdibuja, disminuye y/o destruye la “autonomía del ciudadano”, quien en adelante resulta vulnerable ante el poder. Esta hipótesis -ceteris paribus, es decir obviando crisis en el sector petrolero e incompetencia gubernamental- por perversa que luzca, asomaría una realidad y apuntaría a una evidencia parecida a la transitada por el país.

Aún cuando el gobierno con sus políticas públicas y su marco normativo y regulatorio condiciona las reglas del juego, afecta derechos de propiedad y la rentabilidad de los negocios, y en este sentido los incentivos a desarrollar o continuar operaciones económicas; la eficiencia de los mercados “individualmente” puede constituir un argumento en defensa de ciertos sectores económicos que no tiene por qué, a priori, amenazar objetivos o instrumentos para el régimen -incluso asumiendo la peor de las hipótesis anteriormente mencionadas-.

En la medida que el buen funcionamiento de un mercado no atente contra objetivos e instrumentos del régimen -imaginemos una situación de mejora paretiana, donde todos los stakeholders, incluyendo el gobierno vía impositiva, ganan del funcionamiento eficiente de un mercado- parece plausible pensar que los esfuerzos empresariales, particulares y gremiales cuentan con la posibilidad de coadyuvar a resolver barreras administrativas y a levantar trabas legales que limitan el sostenimiento, desarrollo o introducción de nuevos productos y mercados.

Por parte del régimen, eventuales muestras de lo anterior, podrían constituirlo ciertos anuncios como los referidos a la privatización de empresas en manos del Estado -en franco reconocimiento del fracaso del Estado empresario- e incluso hacerse la vista gorda ante soluciones privadas a problemas económicos generalizados -como podría ser la dolarización transaccional de facto-.

Finalmente, nuestra reflexión pretende hacer ver que racionalmente aún ante escenarios terriblemente adversos, se justifica seguir atendiendo las actividades, mercados y clientes, no basado en argumento deontológico alguno, sino en consecuencialismo puro y duro. Aún restringidos por la concepción de sociedad, de país y del poder que posee la actual gestión de gobierno, pueden existir numerosas situación donde el interés público y el de los privados -incluyendo especialmente al régimen- pueden encontrarse perfectamente alineados y compatibilizados. Más allá, suelen ser los sectores productivos, sus empresarios y los gremios empresariales los actores que mejor conocen sus mercados y las características idiosincráticas de los mismos como para explicarle al régimen y hacerle ver que la situación o caso en cuestión -se trate del levantamiento de una barrera administrativa o la petición de corrección de una distorsión en el mercado- se trata de uno donde todos ganan.

 

(*) Economista UCV. Master in Competition and Market Regulation, Universidad Pompeu Fabra. Maestría en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid. Postgraduate Diploma in Economics for Competition Law, Kings College London. Maestría en Derecho y Economía, Universidad Torcuato Di Tella. Especialización en Economía de los Sectores Telecomunicaciones, Energía, Farmacéutico, Transporte, Agua y Banca, Universidad Pompeu Fabra y Universidad Carlos III de Madrid.

Sunday, November 29, 2020

América Latina y el Caribe: Prudente con las finanzas personales, preocupada por el futuro, y más digital que nunca

Estudio del consumidor post-pandemia realizado en América Latina y el Caribe, muestra una región prudente con las finanzas personales, preocupada por el futuro, y más digital que nunca.


● Los resultados se presentaron en el marco del 2020 Mastercard LAC Innovation Forum (18 - 19 de noviembre)

● El informe demuestra la migración de los consumidores a canales financieros digitales en el sector latinoamericano, el auge del e-commerce y la reducción del uso del efectivo en el marco del COVID-19.

Miami, FL - Noviembre 2020 - Una encuesta realizada por Mastercard y Americas Market Intelligence (AMI) en 13 países de la región de América Latina y el Caribe muestra los cambios de hábito de los consumidores, el aumento de los servicios financieros y cómo las compañías deberán adaptarse en este nuevo ecosistema digital generado por la pandemia. 

El estudio se presentó durante la novena edición del 2020 Mastercard LAC Innovation Forum ( 18 - 19 de noviembre), el evento anual de Mastercard para compartir la visión de líderes y expertos de la industria de la tecnología y los medios de pago, que en esta ocasión se enfocará en re-energizar un camino exitoso al futuro en la era post COVID-19. 

El informe revela que la pandemia y el distanciamiento social catapultaron la inclusión digital y financiera en Latinoamérica y el Caribe y la convirtieron en una prioridad. Según los datos, más de 40 millones de personas se bancarizaron en los últimos meses y para fin de año, AMI estima que 50 millones de usuarios habrán comprado online por primera vez.  

COVID-19 forzó a los latinoamericanos oriundos de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Puerto Rico y Jamaica a reconsiderar su relación con los bancos y la tecnología. El 46% de los encuestados considera ahorrar dinero y otro 46% ya realiza el pago de las cuentas de manera online, mostrando así su interés por tener una mentalidad de ahorro a largo plazo. 

“América Latina se encuentra en un momento de adopción tecnológica trascendental, donde las opciones de pagos seguros y sin interrupciones se han vuelto una prioridad”, comentó Walter Pimenta, Vicepresidente Senior de Soluciones Digitales para Mastercard Latinoamérica y el Caribe. “Mastercard es un aliado estratégico en la digitalización y la transición de pagos sin contacto y nos sentimos orgullosos de poder contribuir con su adopción, ofreciendo servicios de altura que se adapten a las nuevas realidades del consumidor”.

El auge del e-commerce en el medio de la pandemia 

El informe muestra como el e-commerce se convirtió en la única manera de comprar y los bancos online, la manera más fácil de manejar el dinero, reemplazando así, el efectivo considerado como “sucio” y peligroso. Según los resultados obtenidos, el confinamiento hizo que el e-commerce se haya casi duplicado: antes de COVID-19 tenía un 45% de penetración y en los últimos meses alcanzó a un 83%. 

En efecto, las transacciones comerciales electrónicas se convirtieron en el único medio para adquirir bienes físicos, realizar interacciones sociales y de entretenimiento. Esto se refleja claramente en los datos de los compradores: 

 El 59% de los encuestados reportaron aumentar sus gastos en e-commerce durante la pandemia, y un 17% de ellos realizaron compras por primera vez.

● Las compras existentes online aumentaron considerablemente siendo Chile (57%), Puerto Rico (48%), Perú y Argentina (44%), Colombia y México (42%), Brasil (41%), los países en obtener los mayores incrementos de compras durante la pandemia.

● Compras online fueron realizadas por primera vez siendo Panamá (16%), Guatemala (13%), Ecuador (12%), Perú y Jamaica (10%), los mercados en presenciar estos nuevos comportamientos de compra.

Por otro lado, los consumidores mostraron un fuerte deseo de reducir gastos, evitar endeudarse, administrar sus finanzas de manera conservadora y desarrollar una mentalidad a largo plazo con respecto a sus finanzas. 

 46% de los encuestados indicaron que estarán enfocados en ahorrar dinero.

● 44% valora sus planes futuros más que antes de la pandemia.

● 40% valora más sus ahorros y sus finanzas en general.



Disminución de los pagos en efectivo 

En cuanto al uso del efectivo, disminuyó ampliamente en cada mercado por el aumento del e-commerce, la disponibilidad de alternativas como el uso de tarjeta, los pagos sin contacto, y el distanciamiento social. El estudio revela que:

● 62% de los consumidores reporta utilizar menos efectivo por COVID-19 y un 40% de ellos lo redujo en al menos un 20%.

● Los países con mayor impacto son Chile (67%), Jamaica (71%), Perú (68%), Puerto Rico (65%) y Costa Rica (64%).

Los métodos de pagos también recibieron incidencias y su uso se resume de la siguiente forma:

● 41% indica que han utilizado la tarjeta de crédito más frecuentemente (del 45% que reportó tener una tarjeta de crédito), comparado con el 33% que eligió efectivo. 

● 21% prefiere realizar sus compras con tarjeta de débito.

● Países como Chile (60%), Costa Rica y Perú (57%), Panamá (52%), Guatemala (47%), República Dominicana (43%) prefieren utilizar tarjetas de crédito al hacer pagos en tienda.

Los nuevos hábitos de compra dieron lugar a que la tecnología sin contacto se incrementara. Los consumidores se preocuparon por conocer y apoyarse de los beneficios de la tecnología y su adaptación se resume de la siguiente forma:

● 40% de los consumidores posee una tarjeta débito contactless 

● 29% posee una tarjeta de crédito contactless. 

● 12% solicitaron una tarjeta contactless por primera vez



Fuente: Comunicado de mastercard.com.

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Acerca de Mastercard (NYSE: MA)

Mastercard es una empresa de tecnología en la industria global de pagos. Nuestra misión es conectar e impulsar una economía digital inclusiva que beneficie a todos, en todas partes, haciendo que las transacciones sean seguras, sencillas, inteligentes y accesibles. Utilizando datos y redes protegidas, alianzas y pasión, nuestras innovaciones y soluciones ayudan a individuos, instituciones financieras, gobiernos y empresas a alcanzar su mayor potencial. Nuestro coeficiente de decencia impulsa nuestra cultura y todo lo que hacemos dentro y fuera de nuestra empresa. Con conexiones a lo largo de más de 210 países y territorios, estamos construyendo un mundo sostenible que abre a posibilidades que no tienen precio para todos.

Acerca de Americas Market Intelligence (AMI)

Americas Market Intelligence (AMI) es la principal consultora de inteligencia de mercado y estrategia para América Latina, que proporciona información de investigación poderosa para que las empresas tengan éxito en una amplia gama de verticales en la región.


Friday, November 20, 2020

Teletrabajo no es opción para pobres, jóvenes y mujeres

Una nueva investigación del Fondo Monetario Internacional revela las dificultades a las que se enfrentan millones de trabajadores por el coronavirus. El estudio revela amplias diferencias entre países, incluso si se tienen las mismas ocupaciones. El trabajo a distancia en Noruega y Singapur es más fácil que en Turquía, Chile, México, Ecuador y Perú, ya que en más de la mitad de los hogares de los países emergentes y en desarrollo no hay una computadora en casa.


Ante la masiva pérdida de empleos causada por la pandemia de la COVID-19 tres expertas del Fondo Monetario Internacional, Mariya Brussevich, Era Dabla-Norris y Salma Khalid analizan este artículo* cómo la crisis sanitaria afecta a los mercados laborales de los países más pobres y a los trabajos de los jóvenes y las mujeres:

La pandemia de COVID-19 está devastando los mercados laborales de todo el mundo. Decenas de miles de trabajadores han perdido sus empleos, millones de personas se han quedado fuera de la fuerza laboral y muchas ocupaciones enfrentan un futuro incierto. Las medidas de distanciamiento social ponen en peligro los empleos que exigen presencia física en el lugar de trabajo o interacciones personales. Quienes no pueden trabajar a distancia, a menos que se consideren esenciales, se enfrentan a un riego significativamente más alto de sufrir reducciones en las horas trabajadas o en las remuneraciones, suspensiones temporales de personal o despidos permanentes. ¿Qué tipos de empleos y trabajadores presentan un mayor riesgo? No sorprende que los costos hayan recaído fundamentalmente sobre quienes tienen menos capacidad para soportarlos: los pobres y los jóvenes en los empleos menos remunerados.

En un nuevo trabajo, hemos investigado la viabilidad de trabajar desde casa en una amplia muestra de economías avanzadas y de mercados emergentes. Estimamos que cerca de 100 millones de trabajadores de 35 países avanzados y emergentes (de los 189 países miembros del FMI) podrían presentar un riesgo alto debido a que no pueden realizar sus trabajos a distancia. Esto equivale, en promedio, al 15% de su fuerza laboral. Aunque existen importantes diferencias entre países y trabajadores.

La naturaleza de los empleos en cada país

La mayoría de los estudios que miden la viabilidad del trabajo desde casa adoptan definiciones sobre empleo utilizadas en Estados Unidos. Sin embargo, las mismas ocupaciones en otros países pueden diferir en las interacciones personales necesarias, la intensidad tecnológica del proceso de producción e, incluso, el acceso a las infraestructuras digitales. Para incorporar este hecho, el índice de viabilidad del trabajo desde casa que hemos construido utiliza las tareas que realmente se realizan dentro de cada país, de acuerdo con las encuestas recopiladas por la OCDE sobre 35 países.

Observamos importantes diferencias entre países, incluso dentro de las mismas ocupaciones. Resulta mucho más fácil el trabajo a distancia en Noruega y Singapur que en Turquía, Chile, México, Ecuador y Perú, sencillamente porque más de la mitad de los hogares de los países emergentes y en desarrollo ni siquiera tienen una computadora en casa.

¿Quiénes son los más vulnerables?

En general, los trabajadores del sector de alimentos y hostelería, así como del comercio minorista y mayorista, son los más afectados debido a que sus trabajos son los que menos posibilidad de trabajo a distancia tienen. Esto significa que más de 20 millones de personas de nuestra muestra que trabajan en estos sectores presentan el riesgo más alto de perder sus empleos. Aunque algunos son todavía más vulnerables que otros:

La posibilidad de trabajar a distancia de los trabajadores jóvenes y de quienes no tienen educación universitaria es significativamente menor. Este riesgo más alto se corresponde con los perfiles de edad de los trabajadores en los sectores más afectados por el confinamiento y las políticas de distanciamiento social. Es preocupante observar que la crisis podría ampliar la desigualdad intergeneracional .

Las mujeres podrían verse especialmente afectadas, amenazando con revertir algunos de los avances en materia de igualdad de género realizados en las últimas décadas. Esto se debe a que las mujeres se concentran de manera desproporcionada en los sectores más afectados, como son los servicios de alimentos y hostelería. Además, las mujeres realizan más tareas relacionadas con el cuidado de los hijos y las labores domésticas , mientras que la provisión por parte del mercado de estos servicios se ha interrumpido.

Los trabajadores a tiempo parcial y los empleados de pequeñas y medianas empresas se enfrentan a un riesgo mayor de pérdida de empleo. Los trabajadores en empleos a tiempo parcial suelen ser los primeros en perder sus trabajos cuando se deterioran las condiciones económicas y los últimos en ser contratados cuando estas mejoran. También tienen menos probabilidades de tener acceso a asistencia sanitaria y a canales formales de seguros que puedan ayudarlos a capear la crisis. En las economías en desarrollo, en particular, los trabajadores a tiempo parcial y los que tienen empleos informales afrontan un riesgo mucho mayor de caer en la pobreza.

El impacto sobre los trabajadores con bajos ingresos y empleos precarios podría ser especialmente grave, ampliando las desigualdades ya existentes en las sociedades. Nuestros resultados, que indican que los trabajadores en la parte más baja de la distribución de ingresos tienen menos capacidad para trabajar a distancia, están corroborados por los recientes datos de desempleo de Estados Unidos y otros países. La crisis de la COVID-19 aumentará la desigualdad de ingresos.

Este efecto se ve agravado por el hecho de que los trabajadores que se encuentran en la parte más baja de la distribución de ingresos se concentran de manera desproporcionada en los sectores más afectados, como los servicios de alimentos y hostelería, que son los menos susceptibles al trabajo a distancia. Los trabajadores con bajos ingresos también tienen una mayor probabilidad de vivir al día y tener pocas reservas financieras, como son los ahorros y el acceso al crédito.

¿Cómo proteger a los más vulnerables?

La pandemia cambiará con toda probabilidad la manera en que se realiza el trabajo en muchos sectores. Los consumidores pueden recurrir más al comercio electrónico, en detrimento de los empleos del comercio minorista, y pueden pedir más comida para llevar, reduciendo el mercado laboral para los trabajadores de restaurantes.

¿Qué pueden hacer los gobiernos? Pueden centrarse en ayudar a los trabajadores más afectados y a sus familias mediante la ampliación de las redes de protección social y seguros sociales para amortiguar la pérdida de empleo y de ingresos. Los subsidios salariales y los programas de obras públicas pueden contribuir a que recuperen sus medios de vida durante la recuperación.

Para reducir la desigualdad y ofrecer a las personas mejores perspectivas, los gobiernos deben fortalecer la educación y la capacitación y preparar mejor a los trabajadores para los empleos del futuro. El aprendizaje permanente también implica reforzar el acceso a la escolarización y a la capacitación profesional para ayudar a los trabajadores desplazados por shocks económicos como la COVID-19.

Esta crisis ha demostrado con claridad que tener acceso a Internet es un elemento fundamental de la capacidad de las personas para continuar su participación en el lugar de trabajo. Invertir en infraestructuras digitales y cerrar la brecha digital también permitirá que los grupos desfavorecidos participen de manera importante en la economía del futuro.


Fuente: news.un.org (Este artículo se publicó originalmente en el blog Diálogo a Fondo del Fondo Monetario Internacional).

Foto de cabecera: Una mujer en su casa y tienda en Buga, Colombia, donde trabaja por temporadas para la alianza de productores de maracuyá (Banco Mundial/Charlotte Kesl).